Natalia M. Alcalde es finalista al 8º Premio Tuber Melanosporum con su novela «Delirio» de la editorial Cuadernos del Laberinto

Natalia M. Alcalde nació en México (Guanajuato, 1992). Licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural en la Universidad Anáhuac México Norte, también se formó en Estudios de Museos en la Universidad de Ámsterdam. Ha participado en distintos centros culturales y educativos como gestora cultural, entre ellos la Fundación Juan March, la Institución Libre de Enseñanza y Le Gallerie degli Uffizi, en Florencia.

Actualmente escribe relatos de forma periódica para distintas revistas literarias de México y España. Cuenta con artículos de investigación publicados en Ágora, Colegio de México (COLMEX), Uffizi Magazine y Double Clic de la Fundación Juan March. En España ha publicado su primera novela, Delirio, de la editorial Cuadernos del Laberinto dentro de la colección Estrella Negra dirigida por Carlos Augusto Casas, ganador del 2º Tuber Melanosporum. Anteriormente participó en la antología Archipiélago 988. Con Delirio es finalista al 8º Premio Tuber Melanosporum de Morella Negra.

Para conocerla mejor le hemos pedido que nos conteste a las preguntas de Morella Negra, estas son sus respuestas:

  • ¿Recuerdas qué libro o motivo fue el que hizo que desearas convertirte en escritor? 

Desde que tengo memoria inventar historias ha sido uno de mis pasatiempos preferidos, de niña era lo que más me gustaba y a lo que solía jugar. Me pasaba el día así: imaginando. No fue hasta que cumplí los doce años, cuando leí Harry Potter, que me enamoré de los libros, pero también me sorprendí al comprender que había gente que hacía de imaginar mundos, personajes y circunstancias su profesión. Con la escritura encontré una excelente forma de canalizar mi creatividad e imaginación. Creo que fue una realización maravillosa y definitiva, un flechazo vocacional.  

Desde entonces lo tengo claro: mi vocación es la escritura creativa.  

  • ¿Por qué escribir novela negra: necesidad inconfesable, morbo irresistible, desafío existencial, vivir los crímenes sin sufrir las consecuencias? 

Me gusta pensar en Delirio como una novela de denuncia; escribí esta historia tras haber regresado a México para vivir durante un año. Toparme de frente con la realidad cotidiana a la que se enfrenta el país me dejó muy desesperanzada, con una impotencia enorme ante la corrupción sistémica que perpetúa los altos índices de violencia, la impunidad y la inseguridad.  

Escribí Delirio como un ejercicio creativo, catártico y doloroso para descifrar mi lugar dentro de esta sociedad, para asimilar el miedo y para vislumbrar qué es lo que sucedería si llegara yo a enfrentarme a un crimen así.  Por eso, con esta historia, contemplo el temor del ciudadano común que huye porque se sabe acechado por la muerte, acompaño a los familiares de las víctimas que navegan contra corriente en un intento inútil por hacer justicia, me lamento del inocente que es acusado del más aberrante crimen, denuncio la corrupción policial y política y apunto el sensacionalismo de los medios de comunicación que usan el morbo para alzar sus índices de audiencia.  

A ser sincera, mientras escribía no pensaba en el género. Fue algo que se dio de forma orgánica, y con los elementos que acabo de mencionar, esta novela no puede ser más negra.  

  • ¿Cómo es tu rutina para escribir y cómo lo compatibilizas con el resto de tu vida? 

En la mayoría de los casos, como escritor, tú debes cumplir con tus propios plazos, y no hay nadie a quien debas rendirle cuentas, por eso la disciplina es clave. Suelo fijarme un horario bastante rígido: dos horas tres días a la semana, como mínimo. Me sienta inspirada o no, son horas completamente enfocadas a la literatura.  

En cuanto a los horarios soy muy constante, pero al cerrar la puerta del pequeño despacho que tengo en casa, me permito experimentar y mucho. Me gusta jugar con el azar y la aleatoriedad para crear historias. Empleo prácticas adivinatorias cuando escribo, o sea, le tiro las cartas del tarot a mis personajes para saber cómo van a reaccionar o lo que les va a suceder. También consulto el I-Ching para detallar el aire que se respira en una escena. Suena loco, pero si lo pones en práctica te das cuenta de que son grandes herramientas llenas de significado y de metáforas, ya decía Italo Calvino que el Tarot es una máquina de escribir historias. Creo que la literatura es un arte, y el arte es juego y es experimentación.  

  • ¿Eres de los que tienen la estructura de la novela cerrada antes de empezar o el argumento va modificándose a medida que escribes? 

Por lo regular tengo a los personajes y sé cuál es el detonante que altera su realidad para dar inicio a la historia. Pero eso es todo, voy descubriendo la trama conforme avanzo, por eso utilizo las cartas, el I-Ching o los oráculos, porque me ayudan a continuar y dominar mejor ese terreno oscuro y desconocido.  

Alguna vez escuché a Neil Gaiman explicar que para él escribir es como ir conduciendo un coche por un camino oscuro y con neblina, tu visión llega hasta donde llegan las luces de los faros, pero conforme avanzas vas entendiendo las características del camino y al llegar a tu destino ya lo dominas por completo. Esa es una descripción muy acertada de la forma en que se van desplegando mis historias: se amplían por sí solas, sobre la marcha.   

  • ¿Qué pensaste al ser seleccionado como candidato al premio “Tuber Melanosporum” y que significa para ti estar en un festival como Morella Negra Com la Trufa? 

¡Me sentí muy ilusionada! ¡No lo podía creer! La verdad es que como escritores y, sobre todo escritores nóveles, es fácil dudar de la calidad de tu obra, de tu capacidad como escritor y de estar haciendo lo correcto dedicándole tanto tiempo a la literatura. El escritor honesto abre las puertas de su mente, de su corazón y de su mundo interno y no hay nada más íntimo que eso.  

Amé escribir Delirio, pero es una historia tan cruda, tan atormentada, que toca fibras tan sensibles, que debo admitir, permaneció encerrada en un cajón durante un año, porque tenía miedo a que la gente la leyera. Finalmente decidí publicarla porque mi editora, Alicia Ares, creyó en esta obra y se enamoró de los personajes tanto como yo. Hoy, saber que es finalista del octavo premio Tuber Melanosporum me hace creer en mi capacidad como escritora, en mi literatura, en las historias que quiero contar, me inspira a seguir creando y a sacar a la luz los borradores que tengo guardados en el cajón.

 

El 8º Tuber Melanosporum premia la mejor novela de un escritor novel publicada entre el 1 de septiembre de 2022 y el 31 de agosto de 2023. El veredicto se hará público el próximo 24 de febrero dentro del festival Morella Negra Com la Trufa.

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